20. Panel nº IV de Niaux

Panel nº IV de Niaux

La cueva de Niaux, se encuentra en el Pirineo francés, y el fragmento aquí reproducido es el panel nº IV del salón negro. La técnica predominante es el dibujo y, a diferencia de la cueva de Tito Bustillo, encontramos una casi exclusiva utilización del color negro, aplicado sobre la pared con diferentes cargas.

El bestiario de este panel se compone de: bisontes, dispuestos en la parte superior; cabras en la zona central y caballos en la parte inferior.

Las 2 figuras principales que articulan la composición son los bisontes afrontados de la parte superior (a la izquierda la hembra, a la derecha el macho): se trata de una posible escena de encuentro entre ambos animales, lo cual no es muy común en el Arte Paleolítico. A la izquierda, hay otro animal que tiene superpuesta la cabeza de bisonte orientado en el sentido contrario. Se crea, de esta manera, un juego visual, donde la confluencia de ambas cabezas da lugar a una evidente sensación de movimiento.

El la zona inferior, encontramos la representación de una serie de caballos, todos ellos orientados a la derecha. El de mayor tamaño se encuentra en la parte central, siendo el más naturalista. A su izquierda, encontramos otros dos pero realizados de una manera menos naturalista y con una evidente desproporción en parte de sus miembros.

Entre los caballos de la zona inferior, y los bisontes de la zona superior, encontramos las figuras de dos cabras: ambas pirenaicas, algo reconocible por la inclinación de su cornamenta, pero realizadas con un concepto totalmente diferente. La primera, mucho más naturalista, destacando el gusto por el detalle. Contraponiéndose a esta figura vemos a la otra, esquematizada al máximo, donde el número de trazos se reduce a quince.

La última figura ubicada en el extremo izquierdo de este panel, y en un sentido diferente a los demás animales es otro bisonte. Y vemos que está adaptado perfectamente a la forma natural de la roca. La figura se enmarca por la línea de joroba, encuadrada por la grieta de la pared y la línea de suelo que viene determinada por la arista natural de la roca. Esta sensación de que el bisonte desciende por una pendiente, le ha otorgado el apelativo de "el bisonte rampante".

Dentro del panel aparecen diferentes signos de tipo angular repartidos sobre toda la superficie; aunque no podemos relacionarlos con las figuras aquí representadas.

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